A seis días del debut de Central en el campeonato, Horacio Usandizaga dejó dos frases que endulzaron los oidos del hincha canalla: En la última fecha ante Vélez vamos a dar la vuelta olímpica; Central va a traer un refuerzo de jerarquía en la mitad de cancha. Moraleja: con la ilusión no se juega. En fútbol es un error imperdonable.
La primera es un anhelo de todo centralista y refleja un Vasco auténtico. Le salió el político, el funcionario, olvidando que ahora es un dirigente de fútbol. Y que en este terreno las promesas no se olvidan. La segunda era casi una obligación teniendo en cuenta que se estaba transfiriendo a Jesús Méndez y había que reforzar esa zona del campo para no debilitar el funcionamiento de equipo de Cuffaro Russo.
El comienzo parece demoler la chance de campeonato y la ficha que debía reemplazar a Méndez nunca llegó. Y Central está pagando en la cancha la falta de un líder en el medio. Arriba está flaco, casi ratiquitico. Desespera por la vuelta de Figueroa, mientras Caraglio busca ponerse a punto. Es posible que cuando estén para la alta competencia, sólo se juegue por salir de la zona roja. Y como si fuera poco, se destapó Castillejos, pero con la camiseta de Lanús. A esta altura, su venta, es otro error imperdonable.