Un extraño refuerzo
Es costumbre en el basket local que se incorporen jugadores que están en un impasse de su trayectoria en otros clubes, para que así refuercen por un corto tiempo a equipos rosarinos. Es una medida "legal", amparada por los periodos de pases que estos jugadores tienen libres.

Por eso los clubes los traen haciendo una importante erogación y así poder tener un conjunto más competitivo. Crear este conjunto más fuerte es para sumar puntos y así ver mas alejado el fantasma del descenso, algo que preocupa y ocupa a muchos dirigentes locales.

Así uno debe acostumbrarse a ver clubes débiles al comienzo, luego tienen un salto de competitividad y culminan de mitad de tabla hacia abajo; si hay suerte pasaron el duro trámite de estar en la zona de peligro; y al año siguiente se volverá a la misma decisión. Ahora bien, ¿hasta que punto es correcta esta medida?

Legalmente irreprochable, pero en el espíritu del juego no, ya que hay dos equipos en el torneo, uno con esos refuerzos y otro sin ellos; donde se debe ver lo mejor del certamen, en las instancias finales, estos protagonistas no están y deslucen el final.

Además, no todos esos refuerzos actúan como verdaderos profesionales, algunos de ellos asisten a nuestra competencia como si estuvieran de vacaciones; y juegan de esa manera, no defienden y aportan solo su voluntad para hacer lo que a todos agrada: tirar al aro, buscar su juego y sentir el halago del publico que aplaude y venera a estos egos deportivos.

Mientras tanto esa actitud la padecen los que deben estar a su lado en la cancha, mirando como la figura se lleva los meritos y los aplausos sin esforzarse en demasía; ni que hablar del técnico que ve como se resquebraja la actitud defensiva del plantel y no puede decir nada, ya que el brillo de la estrella opaca todo a su alrededor.

En tanto que los jugadores de divisiones menores, que están formando su carácter, copian y toman como espejo esta manera de comportarse en la cancha de las figuras; como personas son irreprochables, ya que son simpáticos, sumamente queribles, y se muestran agradecidos por el cariño recibido; pero muy pocos se dan cuenta del daño que ocasiona su pasar. Es más, se aguarda el paso del tiempo para recibirlos y seguir en esta rueda de la fortuna para así poder evitar un descenso.

No es la mejor manera de lograr crecer en lo deportivo, esas figuras que actúan en forma efímera, deben dejar su huella en forma positiva, más allá de ayudar a sumar puntos, deben dar el ejemplo, siendo los primero a la hora del esfuerzo y la solidaridad con sus compañeros, así cuando deban alejarse por su actividad, dejaran una huella distintiva y positiva.

El camino para ser campeón es largo y se necesita del esfuerzo de todos para serlo, y más allá de eso nuestro basket esta llamado a ser formadores de jugadores; algo que creo que estamos fallando hasta el momento.



home | noticias | asociaciones | ligas | clubes                                                     ® 2008 rosariodeportivo.com info@rosariodeportivo.com | diseño aenima